22 de septiembre de 2019

iglesia de san miguel, jerez de los caballeros




La torre se construye entre 1749 y 1756 y es obra de Juan Alfonso de Ladera y mide 64 metros de altura.
Según manifestación expresa en su testamento, en esta parroquia, junto las cenizas de su madre quiso descansar eternamente el adelantado de la Florida, Hernando Méndez de Soto.
La iglesia, notable templo con aspecto de colegiata. Se alza en el centro del casco urbano. Su construcción debió iniciarse a finales del siglo XIV, bajo la advocación de Santiago, a raíz del establecimiento de los caballeros santiaguistas en la Ciudad, cuando Enrique II hizo merced de ella a esta Orden. La referencia más antigua se remonta a 1463.
De la primera fábrica se conserva la portada del lado del evangelio, de estilo gótico. También corresponde a la primera construcción las bóvedas de las dos capillas situadas a los pies del templo.
Su estilo es barroco aunque en ella se entremezclen distintos elementos que responden a los diferentes periodos de evolución.
El Altar Mayor, cubierto por una cúpula, lo constituye un templete barroco de tres caras, de gran riqueza ornamental, con tallas de los cuatro evangelistas. Posee también un coro alto con voladiza tribuna dorada. La cúpula está decorada con pinturas del siglo XVIII que fueron realizadas por pintores italianos y representan a la Santísima Trinidad.
La sillería del coro es del siglo XVI de estética renacentista, está formada por dos filas de escaños decorados con pequeñas columnas adosadas, roleos, ménsulas y formas geométricas destacando el sillón del “GRAN MAESTRE”, en el cual está labrada la Cruz de la Orden de Santiago.

iglesia de san bartolomé, jerez de los caballeros



Data del siglo. XV – XVI, reformada en el siglo XVIII, la fachada lateral se levanta sobre una plataforma Barroca a modo de tribuna. La portada presenta formas Neoclásicas.
La fachada principal tiene una gran riqueza decorativa que le otorgan los motivos vegetales, los dinteles ondulados y sobre todo los azulejos.
Estos están decorados con discos cerámicos configurando bandas o cenefas decorativas, su estilo es Barroco.
La torre data de 1759 y es de segunda construcción ya que la primitiva se viene abajo durante el terremoto de Lisboa de 1755.
Su estilo es barroco con fábrica de ladrillo y aplicaciones de barro cocido y yesería, con revestimientos de vistosa cerámica vidriada.
Este templo está dedicado al Santo Patrón de la Ciudad. Según la leyenda, su origen se remonta a tiempos de la Reconquista, cuando los reyes de León hacían incursiones por estas tierras, entonces de moros. La fábrica actual es muy posterior, aproximadamente del siglo XV y reformada en los siglos XVI y XVII, pero aún quedan muchos vestigios de su gótica fisonomía anterior que debió iniciarse como ermita, que bajo el nombre de San Bartolomé de la Jara, se alzaba en el siglo XIII, en la parte más prominente de la población.
La iglesia parte de la pequeña capilla situada a mano izquierda en la que se encuentra actualmente la pila bautismal y la imagen de San Bartolomé. En ella existe una leyenda en letras góticas en la que se dice que su acabo de construir en 1508.
El retablo del altar mayor es obra de José de la Barrera, se realiza a expensas del Consejo y por dirección del Ayuntamiento y se coloca es 1691.
Este retablo es sencillo en sus partes, aunque bastante adornado en la composición.

iglesia de santa catalina, jerez de los caballeros




Arquitectónicamente se trata de un templo barroco. Fue construida sobre otro templo de origen medieval, ampliado a partir del siglo XVI.
La estructura fue dañada por el terremoto de Lisboa de 1755 por lo que tuvo que ser reparada antes de comenzar la construcción de la torre en 1757. El autor fue Juan Alfonso de Ladera aunque le imprimió un aire barroco más neoclásica.
Se trata de un templo barroco aunque contiene muchos elementos de corte Neoclásico.
La torre fue construida desde el año 1756 a 1772. Su altura es similar a la de San Bartolomé, 60 metros. Por encima del ventanal superior hay una inscripción del 1762.
La iglesia de planta rectangular es de una sola nave que por no tener columnas en medio resulta amplísima y hermosa.
A los pies se encuentra el órgano y en las paredes de ambos muros laterales se sitúan diversas capillas abovedadas, así como otras que constituyen pequeños retablos y algunos lienzos.
El retablo del Altar Mayor es barroco, esta dedicado a Santa Catalina mártir, y tiene forma de concha. Su fecha de construcción es del primer cuarto del siglo XVIII.

20 de septiembre de 2019

castillo de elvas, portugal



El Castillo de Elvas es una fortificación islámica reconstruida en los siglos XIII y XIV que no vio el aspecto actual hasta el siglo XVI. En el vivía el alcalde de Elvas y fue palco de numerosos acontecimientos históricos, como los tratados de paz e intercambios de princesas.
La torre del homenaje es más moderna que el resto, ya que fue erigida en el siglo XV en el ángulo noroeste y cuenta con una cubierta de tejas.
Originalmente formaba parte del sistema defensivo de la plaza fuerte del siglo XVIII, pero pronto perdió importancia debido a su vulnerabilidad ante ataques artilleros.
Este castillo dejó de tener función militar a partir de la segunda mitad del siglo XIX y fue abandonado. En el siglo XX, algunos lugareños amantes de la historia y el patrimonio promovieron su restauración y comenzaron una restauración dejando la visibilidad del castillo tal y como era en 1906, dando lugar al primer Monumento Nacional Portugués.
Desde lo alto de sus almenas puedes contemplar una bonita panorámica sobre la ciudad, rodeada de fortificaciones, y de los alrededores, salpicados de olivares.

elvas, portugal





castillo de alburquerque o castillo de luna









Situación: El Castillo de Alburquerque se encuentra ubicado en la parte alta de un cerro en la Sierra de San Pedro, lo que le proporciona una posición dominante con respecto al resto de la población. Alburquerque es una zona próxima a la línea divisoria con Portugal. Esto y su posición entre Valencia de Alcántara y Badajoz le proporcionó un atractivo singular. Esta villa de renombre se sitúa en la parte norte de la provincia Badajoz.
Historia: El nombre de Alburquerque deriva del latín, Alvus quercus, que significa encina blanca y así se hace constar en su escudo de armas compuesto por una encina con un lucero a ambos extremos del tronco. Su nombre, por lo tanto, es de origen latino, lo cual nos hace pensar en su existencia en época romana, aunque de esta etapa apenas tenemos constancia.
La plaza fue reconquistada por Fernando II en el año 1166, y su posesión cedida a la orden de Santiago, pero volvió a manos musulmanas en el año 1184, siendo recuperada definitivamente en 1217.
A lo largo del siglo XIV el castillo pasó por distintas manos, casi siempre ligadas a las coronas de Castilla o de Aragón, cuando no a los mismos monarcas, sin que pueda saberse hasta el momento la evolución de la actividad constructiva durante ese periodo, hasta mediados del siglo XV en que la fortaleza le es entregada a don Álvaro de Luna, Maestre de la Orden de Santiago y Condestable de Castilla, quien acometió entre los años 1445 y 1453 la construcción de varios elementos significativos, de cuya etapa persiste aún la torre del homenaje y el interesante sistema de acceso al piso superior a través de un gran puente, de cuya autoría dejó constancia epigráfica en los varios blasones que pueden verse aún en estas partes y otras del castillo.
Poco después, entre los años 1465 y 1472 figura como señor del castillo don Beltrán de la Cueva, por privilegio de Enrique IV que además le otorga el título de primer duque de Alburquerque, añadiendo a la fortaleza varias dependencias de tipo palaciego, algunos recursos defensivos externos en la barbacana, en una de cuyas puertas todavía campea su escudo heráldico con la corona ducal, y sobre todo la torre pentagonal con curiosas almenas puntiagudas rematadas con bolas que se asoció con la torre del homenaje y con el elevado puente de acceso.
Descripción: El acceso al castillo se veía dificultado por su disposición en una zona elevada y por los tres niveles de murallas jalonadas por pequeñas torres.
Aunque fue necesario la renovación de los elementos más deteriorados o desaparecidos, todavía se conservan muchos que permiten percibir el primitivo carácter de la fortaleza, como el conjunto del sistema amurallado, las puertas, los cubos y baluartes, la gran torre del homenaje de don Álvaro de Luna, con sus múltiples pisos todavía accesibles, el gran puente de acceso directo a los niveles más altos de esta torre, sobre arco apuntado pero que obligaba al uso de un dispositivo de seguridad con un puente levadizo en el último tramo para facilitar el aislamiento de la torre en caso de necesidad. Destaca también una torre albarrana.
La torre del homenaje es una considerablemente voluminosa mole de piedra de planta cuadrada. Está muy bien organizada y aprovechada en su interior, tanto por sus numerosas plantas, como por la distribución de éstas y por sus sistemas de abovedamiento, en algunos casos con crucería, como ocurre en el último piso, donde además se abren bellas ventanas góticas, geminadas y polilobuladas, en alguna de las cuales se puede ver el escudo de don Álvaro de Luna, promotor de estas obras. Naturalmente no se descuidan los recursos defensivos en la torre, por ello se defienden sus flancos con el almenaje de lo alto, ligeramente en voladizo sobre canecillos decorados con la media luna del promotor, y con los matacanes que también se adelantan en la parte superior. Esta torre se encuentra unida con otra que remata en un almenado con forma tronco piramidal.
Uno de los puntos que más destaca de esta construcción además de la torre del homenaje son sus tres líneas de muralla. Toda su parte medieval se envolvía en esta estructura amurallada. Destacan varias puertas como la de Valencia y la de la Villa, que perduran en la actualidad, aunque debió tener alrededor de cuatro o cinco.
Es también muy interesante la iglesia que todavía se conserva en el interior de la fortaleza con la advocación de Santa María del Castillo, uno de los más antiguos ejemplares de este tipo de edificios religiosos en Extremadura, datable en el último cuarto del siglo XIII y en el que se puede ver el estilo de transición entre el románico tardío y el gótico, con sus tres naves cubiertas mediante bóvedas de cañón sobre pilares cruciformes con recios capiteles e impostas, manifestándose en el ábside los añadidos de una bóveda de crucería correspondiente a una etapa gótica más evolucionada.
Materiales: El material utilizado para esta impresionante construcción es la piedra, utilizando mampostería para los muros del edificio y sillares trabajados para las esquinas. La muralla que rodea el conjunto, también está realizada en piedra, hecha en mampostería como el resto del edificio, lo cual dota al conjunto de un aspecto férreo y compacto.
Estado de conservación: A pesar de los avatares que ha sufrido con las distintas guerras de las que ha sido escenario, su estado es bastante bueno, entre otras cosas, porque fue reconstruido después de la guerra civil española. Ha pasado por diversas manos y en la actualidad permite la estancia en uno de sus pabellones, que se sitúan en la plaza de armas, y se mantiene en servicio para actividades de tipo juvenil y formativo por la Junta de Extremadura, que además ha propiciado su restauración y rehabilitación.

1 de mayo de 2019

castillo de sobroso, vilasobroso





Situación: El Castillo de Sobroso se encuentra sobre la cima de un monte situado al oeste de la localidad de Vilasobroso, en el término municipal de Mondariz, provincia de Pontevedra, junto al kilómetro 637 de la carretera N-120 que une Vigo y Orense.
Historia: El castillo actual es de finales del siglo XV, aunque sus orígenes se remontan al siglo IX, cuando Bermudo II se refugió en ella durante la batalla de Portela Arenaria (hoy Villasobroso) entre sus partidarios y las tropas de Ramiro II, rey de León. En tiempos de Alfonso V fue conquistado y saqueado por Almanzor. En el año 1095 los Condes de Galicia, doña Urraca y don Raimundo de Borgoña, concedieron el señorío de Sobroso al obispo de Tuy, Aderico. La misma doña Urraca fue recluida en este castillo por los nobles gallegos después de su segundo matrimonio con Alfonso I de Aragón, y logró huir por un pasadizo hasta el río Tea. A la muerte de la reina, los nobles gallegos proclamaron rey de Galicia en el Sobroso a su hijo Alfonso, que más tarde (1135) sería coronado emperador como Alfonso VII.
También se celebró aquí la boda del rey de Portugal, don Dinís el trovador, con doña Isabel, hija de Pedro III de Aragón, más tarde canonizada como Santa Isabel de Portugal. En 1396 don Juan I de Castilla concedió la jurisdicción a don Pedro Ruiz Sarmiento, señor de Ribadavia, pasando a ser el castillo cabeza y señorío del condado de Salvatierra con el rango de marquesado. En esta época es cuando se convirtió en una inexpugnable fortaleza.
En 1467 la fortaleza fue destruida por los irmandiños y reconstruida por don Diego García Sarmiento en su configuración actual. A causa de la rivalidad de los Sarmiento con los Sotomayor, sufrió el asedio de Pedro Alvarez de Sotomayor, Conde de Camiña y más conocido por Pedro Madruga, que desde la vecina Picaraña sitió la fortaleza con 5.000 soldados de infantería y 1.000 de a caballo. Finalmente tuvo que retirarse sin conseguir allanar la fortaleza. En el año 1613 el rey Felipe III nombró conde de Salvatierra a Diego Sarmiento de Sotomayor, Señor de Sobroso y Mendoza. Y por último en el año 1625 Felipe IV otorgó a los Sarmiento el titulo de Marqueses de Villasobroso. Hasta el siglo XVIII fue cabeza de una amplia jurisdicción, perdiendo su papel defensivo y cayendo en el abandono.
En el año 1923 lo adquirió Alejo Carrera Muñoz y lo restauró con su propia fortuna. En el año 1981 lo adquirió el Ayuntamiento de Ponteareas para dedicarlo a museo etnográfico y parque natural.
Descripción: Este castillo, de construcción muy robusta y austera, consta de tres cuerpos. Los dos primeros, simétricos y separados por un estrecho pasillo sin cubierta, están destinados a habitaciones y salones, y el tercero lo constituye la torre del homenaje. El conjunto está circunscrito por una robusta muralla almenada, con cubos circulares de defensa y puerta hacia el sur. Aquí hay un amplio patio que posiblemente hiciese la labor de patio de honra y una capilla en la zona norte.
El muro exterior presenta una forma curva por el norte, siguiendo el primitivo trazado del siglo XII, mientras adopta una forma poligonal en las restantes zonas, respondiendo al trazado de su reconstrucción en el siglo XV.
La torre del homenaje se alza al oeste para proteger el único flanco donde el castillo es dominado por mayores alturas. Su planta es rectangular, sus muros de casi metro y medio de grosor, y la coronan almenas y garitas cilíndricas en sus cuatro esquinas. Desde ella se divisa una maravillosa panorámica de toda la comarca.
El cuerpo residencial presenta una forma poligonal e irregular. En la planta baja se abren troneras para la defensa y para albergar el cuerpo de guardia. La parte superior dispone de un adarve o paseo de ronda que permite observar una espléndida panorámica. En el interior destaca el noble aspecto de la sala de los Señores situada en el piso central con vistas de incomparable belleza hacia occidente. El piso alto presenta ventanales engargolados al exterior y poyos al interior que muestran su utilización como zona residencial.
La puerta de honor al castillo está presidida por los emblemas de los Sarmiento, tradicionales dueños del baluarte, y de los Valladares, emparentados con ellos.
Hoy día acoge al Centro de Recuperación de la Cultura Popular del ayuntamiento de Ponteareas, proyecto que tiene como objetivo principal la conservación de la cultura tradicional, mostrando ejemplos de su cultura tradicional en las diversas salas de esta maravillosa fortaleza.
Estado de conservación: En 1981 el Ayuntamiento de Ponteareas lo adquirió y restauró sus torres, cercas y muros. En su reciente restauración se buscó mantener la estructura original de la muralla, la plaza de armas, la torre homenaje y los restos de dependencias de la fortaleza.

31 de marzo de 2019

17 de marzo de 2019

vuelo en globo aerostático en segovia












¡Recuerdo aquella mañana cuando sobrevolamos el alcázar de Segovia!

      Eran las ocho de la mañana de un día soleado, con frio y poco viento, condiciones óptimas para volar. Llegamos al campo de despegue de globos y nos encontramos con globos que ya están a punto de partir, otros con los tripulantes subiéndose y el nuestro todavía llenándose de aire caliente que lo eleve.
      Cuando el globo ya estaba vertical nos subimos a la cesta. La cesta con capacidad para once personas incluida la piloto, está dividida en compartimentos para equilibrar el peso. La piloto dio instrucciones de cómo había que colocarse en el momento del aterrizaje, teníamos que agacharnos y agarrarnos a unos asideros.
      Miré hacia arriba y sobre mi cabeza se abría el interior del globo, lleno de un aire caliente que le daban dos potentes quemadores.
      Un operario soltó un cabo que estaba amarrada a un todo terreno y casi sin enterarnos el suelo comenzó a alejarse de nosotros.
      La sensación es difícil de explicar, el globo se eleva suavemente, sin producir sensaciones bruscas ni desagradables, y comienza una experiencia tranquila y relajante. Durante el vuelo, el globo y sus tripulantes viajan con el viento. Por este motivo el movimiento apenas se nota y parece que es el paisaje el que se mueve bajo nosotros. Ni siquiera sufriremos de vértigo. La falta de referencias sobre la altura a la que nos encontramos nos permitirá disfrutar en todo momento de unas vistas inigualables y de sensaciones únicas. Es todo muy silencioso, solo el ruido de los quemadores.
      En poco tiempo cogimos una altura de dos mil quinientos pies, otros globos volaban por debajo. La piloto no puede controlar la dirección, va a donde lo lleve el viento, solo puede controlar la altura para pillar corrientes de aire que lo lleven.
      Después de casi una hora de vuelo, la piloto lo hizo descender y el aterrizaje fue muy suave.
      Para finalizar brindamos con cava, como es tradición, y nos entregaron unos diplomas del vuelo realizado.

15 de marzo de 2019

castillo de peñafiel o el barco de castilla







Situación: El Castillo de Peñafiel se adapta al estrecho y largo cerro sobre el que se asienta en la localidad del mismo nombre, en la provincia de Valladolid, a 56 kilómetros de su capital. Peñafiel constituyó junto con su castillo un punto fundamental en la línea defensiva del Duero, tanto para cristianos como para musulmanes allá por los siglos IX y X. Desde el cerro el castillo dominaba los valles de los ríos Duero, Duratón y Botijas, y protegía la población. Está situado en la antigua frontera cristiano-árabe y controlaba la línea del Duero y el final de la ruta del río Duratón, camino medieval que venía desde tierras segovianas.
Historia: Su primera edificación data de principios del siglo X. Las primeras noticias de esta fortaleza datan de principios del siglo XI cuando el conde Sancho García lo toma a los árabes y pronuncia la célebre frase desde hoy en adelante esta será la peña más fiel de Castilla, con lo que dio origen al nombre de la villa, que antes se llamaba Peña Falcón. El señorío de Peñafiel, creado por Fernando III el Santo, pasa a manos de Alfonso X el Sabio y de éste a su sobrino Don Juan Manuel, el infante poeta, autor del conocido libro El Conde Lucanor. Es éste quien reedifica la vieja fortaleza del siglo XI, que se prolongaba a través de unas murallas, hasta rodear toda la villa. Don Juan Manuel lo donó al monasterio dominico de San Pablo. Sin embargo, el castillo actual es obra inacabada, edificada sobre las ruinas anteriores, en el siglo XV, por Don Pedro Girón, maestre de la orden de Calatrava, durante el reinado de Juan II de Castilla.
En 1442 nació aquí el desdichado príncipe de Viana. Este príncipe era hijo de Juan II de Aragón y Blanca de Navarra. A la muerte de su madre, se vio obligado a gobernar el reino con la segunda esposa de su padre. Surgieron discordias y el reino se dividió en dos grupos. El príncipe fue encarcelado y murió envenenado a los pocos meses.
Descripción: Por su original forma se le ha comparado con un inmenso barco anclado en la meseta castellana y está considerado como joya de los castillos vallisoletanos y uno de los ejemplos más perfectos de los llamados castillos roqueros en Castilla y seguramente en España.
Su estilo es ojival germánico. Su planta rectangular, de unos 210 metros de longitud por unos 35 metros de anchura, y termina hacia el norte formando un ángulo agudo. Consta de dos recintos. El recinto exterior es grueso y presenta una puerta defendida por dos cubos. El recinto interior presenta la fuerte chimenea-torre del homenaje y cortinas de muralla que se apoyan en 30 torres redondas, separadas cada 10 ó 15 metros, que se corresponden en ambas fachadas. Igualmente aparecen cubos en los ángulos y en el centro de la pequeña fachada que da al sur.
Situada con una ligera orientación al norte está la torre del homenaje, de 34 metros de altura y planta rectangular. Está flanqueada por ocho torrecillas cilíndricas en los ángulos y en el centro de sus cuatro lados. El interior de la torre consta de dos plantas abovedadas, dos cámaras que se nutren con bóvedas de cañón, unidas por una escalera de caracol de planta cuadrada, y rematada con el típico matacán almenado con garitas en las esquinas. La planta inferior se usó de prisión y la superior, de gran altura, posee ventanales y chimeneas. A ambos lados de la torre se desarrollan dos amplios patios, actualmente vacíos pero que debieron albergar pabellones para soldados y siervos y las caballerizas al sur y los almacenes y el aljibe al norte. Aún subsiste el aljibe que suministrara agua al castillo y cámaras subterráneas junto a la torre. Se completa el conjunto con una puerta de escape y con galerías. También se ve el paseo de ronda que presenta un remate almenado. La entrada a la torre del homenaje debió de ser a través de un puente levadizo. A través de una segunda puerta, se accede al amplio patio situado al sureste, en el que se ha construido el Museo del Vino.
Materiales: Toda la construcción está realizada en piedra perfectamente labrada, sillares calizos y blanquecinos que recuerdan a un gran buque. La piedra que se usó en su construcción fue extraída, al igual que la de la catedral de Valladolid, de las canteras de Campaspero.
Estado de conservación: Se encuentra restaurado y algo transformado, y alberga el Museo del Vino.
Propiedad y uso: Es propiedad del Ayuntamiento de Peñafiel.
Protección: Fue declarado Monumento Nacional por Real Orden del 1 de junio de 1917.
Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

plaza del coso, peñafiel





El gran navío de la meseta castellana, me refiero a la figura tan peculiar del alargado castillo de Peñafiel vista desde la plaza del Coso.
La imagen más típica del castillo de Peñafiel y del pueblo vallisoletano es la plaza del Coso en primer plano, y al fondo, en lo alto de la colina, la fortificación alargada con forma de barco.
La plaza del Coso es una plaza que hace las veces de plaza de toros, está formada por cuarenta y ocho edificios  y se accede a ella por dos calles. Los balcones adintelados, son de los siglos XVIII y XIX en madera, y se encuentran decorados con motivos arabescos. La función de estos balcones desde su origen hasta hoy es la de servir de lugar para presenciar los espectáculos. Es una de las primeras plazas mayores de España, dada su singularidad. Su construcción se realizó desde antiguo para fines lúdicos, entre los que destacaban las justas y torneos medievales y posteriormente las sueltas y corridas de toros