4 de marzo de 2014

peliqueiro













La figura del Peliqueiro.
En este pequeño municipio de la provincia de Ourense se guardan muchas de las mejores esencias del viejo entroido gallego. Laza es la tradición conservada íntegramente hasta nuestros días a pesar del paso del tiempo.
Los Peliqueiros, la máscara característica de Laza. El nombre de Peliqueiro deriva de pelica o piel seca de un animal, con la que se confecciona la parte posterior de la singular careta de este personaje carnavalesco.
En Laza salen por el domingo y el martes de entroido. Los trajes son vistosos y elegantes.
Luce un minucioso y colorista atuendo, cuidado con todo detalle. Viste camisa blanca y corbata roja. Sobre la camisa una característica chaqueta corta. Esta prenda, de tejido fuerte, va profundamente adornada. Sobre un fondo ocre o oro, de corte eclesiástico, lleva ribetes y galones, charreteras en los hombros e infinidad de cintas bordadas. Encima de la chaquetilla debe llevar un paño de cabeza de colores vivos, que cae en forma triangular por la espalda y, según la tradición, tiene que ser propiedad de la moza del enmascarado.
De la cintura a la rodilla, visten unos hermosos calzones con encajes, flecos y pompones blancos y trenzados de la que alternan flecos verdes o encarnados. Las medias, de colores vivas, van cosidas a la parte inferior de los calzones, por encima de las rodillas. El atuendo se completa con tirantes que sujetan los calzones y con unos zapatos de punta fina, que resaltan la elegancia de esta máscara, además de una ajustadísima faja blanca, azul, roja o verde, que tiene como finalidad proteger al Peliqueiro de los golpes que le acarrean las seis grandes chocas que llevan al cinto por la parte posterior. El peso del conjunto es de unos cinco kilos.
La mitra. La máscara de Peliqueiro, de enigmática expresión, continúa por encima de la cabeza en una especie de mitra. La parte frontal de esta mitra se confecciona con lata y se decora con dibujos de animales o símbolos astrales. La parte posterior, en cambio, se cierra con una pelica o piel de animal con rabo cara abajo. En los extremos de la base de la mitra cuelgan dos pompones. La careta propiamente dicha se talla en madera. Es característico una gran nariz y una barba hecha con un trozo de piel de liebre. Aún queda por añadir un elemento más a la careta y mitra: a rabeira, un trozo de crin de caballo que cuelga por la parte posterior.
En la mano lleva una zamarra, se trata de un látigo de piel de ternero con el que zurra a la gente que se encuentra a su paso.
Casi siempre en grupo, recorren incesantemente las calles de Laza. Van en fila. Corren y saltan sin parar y no pueden destaparse la cara, excepto que se encuentren en un local cerrado. Puede ser insultado pero no tocado. Nadie puede descubrir su identidad. Los vecinos tienen la obligación de invitarlos a vino y bica de entroido cuando llaman en sus casas o mismo si los sorprenden cerca de un bar. Los Peliqueiros azotan a las personas del lugar que los insultan y provocan. Sobre todo, fustiga y amenaza, estallando el látigo con fuerza contra el suelo. Mete miedo. Esas son sus prerrogativas. Es una autoridad, ejerce un cuarto poder durante el entroido. Parece ser que en otros tiempos empezaban a salir desde año nuevo. La leyenda dice que no solo se limitaban al valle de Monterrey y que en sus salidas llegaban hasta Castilla.

8 de diciembre de 2013

isla de arousa





faro de punta cabalo





El faro de Punta Cabalo en la Isla de Arousa fue construido en el año 1852, sobre un conjunto de rocas graníticas y rodeado de pequeñas y tranquilas calas, este pequeño faro permite gozar de excelentes vistas da la ría de Arousa y de la próxima costa del Barbanza con el monte da Curota en su horizonte. En sus inicios fue atendido por dos “torreiros” llevando las sucesivas reformas, hasta la supresión a principios del siglo pasado.

1 de diciembre de 2013

faro de tambo





El faro de Tambo o de Tenlo Chico, en la Isla de Tambo, tiene una torre de mampostería de 20 metros de altura, inaugurada en 1922. En 1955 se equipó el faro con una óptica dióptrica de 375 milímetros de diámetro, con doble quemador de acetileno de llama desnuda y un consumo de 60 litros por hora. En la década de 1980 se sustituyó ese sistema por otro eléctrico de baja tensión con un equipo luminoso de 12 vatios de corriente continua. El faro baliza la entrada por la boca sur de la Ría de Pontevedra, con una luz blanca de diez millas de alcance y una luz verde de 8 millas de alcance.