10 de septiembre de 2020

monasterio de san salvador de ferreira, ribeira sacra









   Único monasterio femenino de la Ribeira Sacra que mantiene vida religiosa (en la actualidad hay nueve religiosas), también conocido como Monasterio de las Bernardas.
   En la localidad de Ferreira de Pantón encontramos el único monasterio que todavía conserva vida monacal en toda la Ribeira Sacra.
   Se funda en el siglo X como monasterio dúplice y así permanece hasta que en el siglo XII son suprimidos este tipo de monasterios. En el año 1175 se anexiona al Císter y se inicia una nueva etapa de renovación espiritual y económica.
   El monasterio conserva la iglesia románica del siglo XII. Se trata de uno de los ejemplares de arte románico más interesantes de la Ribeira Sacra. Tiene la cabecera semicircular con interesante iconografía. Fue construida antes de la anexión del monasterio al Císter. La nave es rectangular. Está cubierta con un artesonado de tradición mudéjar del siglo XVI. En el siglo XVIII, se le anexiona en el muro sur una capilla dedicada a San Roque.
   En el interior, destacamos en la cabecera el refuerzo de la bóveda de cascarón con dos nervios que además sirve como elemento decorativo. Presenta variedad de capiteles con decoración vegetal, zoomorfa e historiada. A la izquierda podemos ver en primer lugar, un capitel en el que aparecen representado dos grifos (animales que se toman de la mitología oriental con el cuerpo de león y cabeza de águila) que protegen a dos bueyes ungidos. Algunos autores dicen que tenemos representada la doble naturaleza de Cristo, la humana en la figura de los bueyes y la divina, en la de los grifos. Seguidamente, un capitel con hoja de acanto del que asoma un cachorro de león. A la derecha, vemos en primer lugar, un capitel que representa a Sansón dominando a dos leones. A continuación, un personaje que tiene alas con dos leones humillados a sus pies, que interpretan algunos autores como Daniel en el foso de los leones. A ambos lados del tramo recto del ábside, se pueden ver dos sepulcros de tipología gótica.
   En el exterior de la cabecera, tenemos una variada colección de canecillos con interesante iconografía. Destacamos en el lado norte, los dedicados a la juglaría con la representación del trovador, el juglar y la “soldadeira”. Están colocados jerárquicamente y el juglar perdió su cabeza, ya que eran imágenes que se mutilaban con frecuencia ya que consideraban indecoroso e inmoral actuar a cambio de dinero. En el muro sur, destacamos al basilisco, animal híbrido del que San Bernardo decía que con sólo mirarlo uno moría.
   La fachada del monasterio es barroca del siglo XVIII, muy sencilla siguiendo las pautas del Císter. El claustro es renacentista del siglo XVI, con el primer cuerpo realizado en piedra y el segundo en madera.
Las monjas guardan en el interior del monasterio una imagen de una Virgen con el Niño, románica de finales del siglo XII o principios del XIII.

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